TLDR: En Francia, una persona física es residente fiscal si tiene su hogar o su lugar de estancia principal en el país, ejerce allí su actividad profesional principal o tiene el centro de sus intereses económicos. Los convenios fiscales internacionales pueden modificar esta regla, especialmente en caso de doble residencia, donde criterios jerarquizados (vivienda permanente, centro de intereses vitales, lugar de estancia habitual, nacionalidad) determinan la residencia única. La residencia se evalúa individualmente, no por hogar fiscal.
Criterios nacionales de residencia fiscal
En el derecho interno francés, el artículo 4 B del Código General de Impuestos (CGI) define tres criterios alternativos para establecer la residencia fiscal de una persona física:
- Tener en Francia su hogar (núcleo familiar) o el lugar de su estancia principal;
- Ejercer en Francia una actividad profesional, asalariada o no, salvo si esta actividad se ejerce allí de manera accesoria;
- Tener en Francia el centro de sus intereses económicos.
Estos criterios no son acumulativos: basta con cumplir uno solo para ser considerado residente fiscal en Francia.
Primacía de los convenios fiscales internacionales
Los convenios fiscales bilaterales pueden prevalecer sobre los criterios nacionales. Si una persona cumple las condiciones del artículo 4 B del CGI pero, en aplicación de un convenio, no se considera residente fiscal en Francia, se aplica la normativa del convenio. La residencia fiscal se evalúa entonces a nivel de cada persona física, no a nivel del hogar fiscal.
Resolución de conflictos de doble residencia
En caso de doble residencia, los convenios fiscales prevén una jerarquía de criterios para determinar la residencia fiscal única:
- Vivienda permanente: cualquier alojamiento del que la persona disponga de manera duradera, independientemente de su naturaleza jurídica;
- Centro de intereses vitales;
- Lugar de estancia habitual;
- Nacionalidad.
Si estos criterios no permiten resolver el conflicto (por ejemplo, en caso de doble nacionalidad o apatridia), la persona puede recurrir al procedimiento amistoso para que las autoridades competentes de los Estados afectados lleguen a un acuerdo.
Definición convencional de residente
Una persona se considera residente de un Estado si, según la legislación de ese Estado, está sujeta a impuestos en él por razón de su domicilio, residencia, sede de dirección u otro criterio análogo. No se consideran residentes las personas sujetas a impuestos únicamente por rentas de fuente local o patrimonio situado en ese Estado. Tampoco se consideran sujetas a impuestos, a efectos de los convenios, las personas exentas de impuestos por su estatus o actividad.
Casos particulares y exclusiones
Los dirigentes de empresas cuya sede está en Francia y que generan una cifra de negocios anual superior a 250 millones de euros se presumen que ejercen su actividad profesional a título principal en Francia, salvo prueba en contrario. Esta presunción también se aplica a las empresas que controlan otras empresas según las condiciones del artículo L. 233-16 del Código de Comercio.
Límites y precisiones
Los criterios de residencia fiscal no se aplican automáticamente si un convenio internacional contra la doble imposición establece que la persona no es residente en Francia. Además, la residencia fiscal se determina individualmente, incluso dentro de un mismo hogar familiar.