TLDR: Sí, puedes ser considerado residente fiscal en dos países simultáneamente si las legislaciones de ambos Estados te reconocen como tal. Los convenios fiscales internacionales intervienen para resolver el conflicto de residencia y evitar la doble imposición.
¿Qué significa ser residente fiscal en dos países?
Ser residente fiscal en dos países significa que ambos Estados te consideran sujeto a sus leyes fiscales. Esto puede ocurrir si:
- Tienes tu residencia familiar principal o el lugar de estancia principal en ambos países.
- Desarrollas una actividad profesional en ambos países.
- El centro de tus intereses económicos está en ambos países.
¿Cómo se resuelve el conflicto de residencia fiscal?
Los convenios fiscales bilaterales establecen criterios jerárquicos para determinar cuál de los dos países tiene prioridad. Los criterios son:
- Hogar permanente (Foyer d’habitation permanent): El Estado donde tienes una vivienda que refleja un vínculo duradero.
- Centro de intereses vitales (Centre des intérêts vitaux): Donde tienes los vínculos más estrechos en términos de actividad profesional, bienes poseídos, relaciones familiares y sociales.
- Residencia habitual (Séjour habituel): El Estado donde pasas la mayor parte del tiempo.
- Nacionalidad: Solo si todos los criterios anteriores no permiten decidir.
¿Cuáles son las consecuencias de la doble residencia fiscal?
La doble residencia puede generar asimetrías fiscales, como la deducción del mismo pago o pérdida en ambos Estados. Sin embargo, no todas las consecuencias son negativas: en algunos casos, puedes acceder a beneficios fiscales en ambos países, siempre que cumpla con los convenios.
¿Quién está más expuesto al riesgo de doble residencia fiscal?
Algunas categorías de contribuyentes están más expuestas al riesgo de doble residencia fiscal:
- Trabajadores transfronterizos.
- Impatriados y expatriados.
- Jubilados con ingresos transnacionales.
¿Qué debes hacer si eres residente fiscal en dos países?
Si te encuentras en una situación de doble residencia fiscal, debes:
- Identificar los criterios de residencia en ambos Estados.
- Aplicar las cláusulas de desempate (tie-breaker) de los convenios fiscales.
- Presentar una declaración en ambos Estados.
- Solicitar un procedimiento amistoso, si es necesario.